8 abr. 2011

margi

Todo empezó en aquella fría , fea y oscura piscina, en la que dos veces en semana nos reuníamos un par de preadolescentes con las hormonas revolucionadas para que una incansable monitora nos "enseñara" a nadar. Pero no fue hasta el curso en el cual un ogro con gafas y chándal nos daba clase, cuando realmete empezamos a ser buenos amigos, comenzaron las bromas del tipo "mmm eres un margi" , a lo que siguió el fláketi en todas sus versiones. Pero entonces hubo un enorme socavón en nuestra floreciente realción de amistad incondicional, los amoríos del señorito aquí nombrado, por los cuales dejamos de hablar, bueno aunque con lo poco que él habla, más bien dejamos a un lado nuestra preciosa amistad. Este hueco no duró mucho, ya que las nuevas tecnologías y las relaciones humanas son terreno inexplorado y desconocido para mi gran amigo, por lo que ese verano, que podría haber sido de ensueño, se convirtió para su amada y querida novia un infierno, en la que todas descubrimos que tienes una vitrina en tu casa en la que guardas tu móvil. Tras esta tempestuosa etapa, llegó uno de los momentos más encantadores, la confianza pleno entre nosotros, era algo distinto a todo lo demás, era algo que sólo ocurría entre tú y yo, era una sensación mágica, y con ello llegó la adicción a los chicles transoceánicos y a los grupos canarios del año la pera, junto a  millones de anécdotas más que se quedarán en nuesras retinas siempre.
Gracias por esas sonrisas siceras y honesta que siempre has tenido para mí, no las gastes nunca.

13 mar. 2011

chester


Fue todo demasiado rápido, el llegar a aquella casa y descubrir una bañera sin tapón, un desayuno sin Nesquik y un jardín de película. Encontrarme a la orilla de un rio con los pies congelados y viendo como “Johnny Wilson” hacía remo, la primera cena a las  6bde la tarde, una bolera y un Google translate. Llegar el lunes a un colegio donde se entra con un código y que me lleven a un castillo con el ogro del lugar. Descubrir  zoo donde no hay donde sentarse y gritar “ venga vamos”, comer chocolate a todas horas. Dar clases de español a niñas que confunden la A con la O, comer paellas al estilo inglés, y enseñar cómo pintarse en carnaval, y a cómo se bailan sevillanas gracias a una manzana. Todo fue como un soplo y la última noche, en aquel pub inglés lloramos como nunca lo habíamos hecho, todas juntas y compartiendo pañuelos. Aunque sinceramente no me importó aquel llanto desenfrenado, porque cada lágrima sabía a un recuerdo, y este viaje es algo que nunca olvidaremos, pero que siempre echaremos de menos.

13 feb. 2011

Grafito

Una cebolla, una película triste, un buen resfriado, la muerte de un ser querido, una pesadilla, un desamor… Estas cosas me suelen hacer llorar, pero nunca se me pasó por la cabeza que el grafito pudiera tener  tal efecto en mi lacrimal, cómo es posible que un material el cual usas todos los días,  haga que tus ojos se inunden y te quedes sin habla… Porque ya lo decía Caderousse en el Conde de Montecristo, “temo más a una pluma sobre el papel, que a un hombre armado”, y es que unas cuantas letras sobre una hoja en blanco te pueden hacer llorar.

1 feb. 2011

Cosas que me hacen feliz


Bueno, si alguien lo lee, solo decirle esto, sé feliz ante todo, sé muy feliz: 
Escuchar Hell Bells y poner cara de cantante de rock. Llegar una tarde a casa y que tu madre haya preparado chocolate caliente. Hablar mil horas por teléfono sin decir absolutamente nada. Llorar alto para que te escuchen y vengan a consolarte. Mirarte al espejo y pensar “hoy si que estoy guapa”. Hacer conciertos en la ducha . Dejar sonar el despertador un domingo. Ir a comer paella con tus padres.  Sonreírle a el dependiente guapo de una tienda. Hacer que no ves a alguien para que él venga a saludarte. Leer un sms pasteloso después de un día duro. Recordar canciones de series animadas. Chillar cuando algo te hace ilusión. Escribir un blog para que el mundo sepa lo que sientes. Que te cuenten un cuento sobre tu vida. Hacer el avión si se acaban los exámenes. Ponerse nervioso la noche de tu cumpleaños. Comerte un chocolatina binter. Pasar un tarde sin hacer nada y terminar cansadísimo. Imaginarte tu futuro y verte con los mismos granos. Que tu padre te diga que eres la más guapa de tus amigas. Quedarse embobado mirando llover.  Ponerle cara a las nubes. Mirar a las estrellas y hacer figuritas con ellas. Soñar con volar. Salir con las amigas para hacer algo especial y hacer lo de siempre.  Jugar al guitar hero hasta que las baquetas se te vaya de las manos.  No poder parar de reírte en toda una tarde. Sesiones de fotos interminables en las que el 90% de las fotos son iguales y el otro 10% salieron borrosas. Sentirte un héroe si acompañas a un niño a enfermería.  Asegurar que no te pasa nada para que te sigan preguntando. Levantarte tan tarde que se te unan desayuno y almuerzo. Escuchar una canción de amor y pensar que la han escrito a tu medida. Sentir que tienes poderes sobrenaturales cuando tienes un dejavu. Emocionarte al ver a una pareja de ancianos. Inventarte una canción en otro idioma. Estar enfermo y que tu madre te envuelva en mantas.  Ser una santa si le limpias las gafas a alguien. Comparar tu grupo de amigos con los de las películas. Leer antes de dormir. Bailar reggeton en la soledad de tu cuarto. Contarle tus penas a un peluche. Llegar siempre 10 minutos antes. Escuchar a un buen bajista  y tocar tu instrumento imaginario. Encernder la tele y por no levantarte a por el mando seguir viendo sálvame. Oler la ropa recien salida de la lavadora. Hablar de cualquier cosa para que no hayan silencios. Intentar explicarle a tu abuela qué es el Facebook. Leer la última palabra de un libro. Temer que al final de tu pasillo te aparezca el niño de “el orfanato”. Que te suban la silla un lunes a las 5. Sacarle una sonrisa a alguien que está triste. Desear que en tu casa hayan macarrones de almorzar. Dormirte en el coche y que te lleven en volandas a la cama. Emocionarte si encuentras a un niño que ve los mismos dibujos que tu veías. Besarte mientras llueve. Compartir un cuña. Tener un saludo especial con un buen amigo. Desmentir frases como “ yo te quiero más”. Que te canten una canción bonita al oído. Abrazarte y que me digas cualquier tontería que me haga derretirme. Tardar muchísimo en despedirnos. NO parar de sonreír en la vida. Soñar con caravanas hippies …
Don’t worry be happy.

30 ene. 2011

El primer cuento.

Érase una vez, en el reino de las estrellas… bueno no, no quiero que mi cuento empiece por “érase una vez”. 
Te voy a contar la historia de una estrella, una estrella bajita , morenita, con el pelo rizadito, y con unos ojos.. ufff que ojos, eran claritos y preciosos y bueno, tenía una sonrisa la cual no se le borraba nunca de la cara , en definitiva, era la estrella más dulce del universo.
 Nuestra estrellita como no, vivía en el mundo de las estrellas e iba a un cole de estrellas, pero su cole no era del todo normal ; ella iba a una escuela donde la enseñaban a ser estrella fugaz, y es que el sueño de estrellita era viajar a aquel planeta llamado Tierra. Desde que estrellita era pequeña le fascinaba mirar por su telescopio en las noches de verano y ver el universo . Pasaba horas con su padre , la gran estrella roja y con su madre , una estrella pequeñita pero muy simpática, mirando a La Tierra y soñando con llegar allí.
Un día a estrellita le hicieron el mejor regalo que podía esperar, ir a el Instituto de Astrofísica para que un Astrofísico, un tanto peculiar, le enseñara el universo. Imagínate lo contenta que estaba estrellita, por fin podría ver ese planeta que tanto le fascinaba. Llegó el día, más bien la noche, en la que estrellita subió a el pico más alto de su reino y pudo ver todo el universo. Estrellita no se lo podía ni creer estaba disfrutando como una enana, por que había un cielo… dios que cielo tan espectacular había esa noche , llegó el momento en el que el Astrofísico anunció que intentarían ver la Tierra pero que era muy difícil y que era casi imposible conseguirlo, pero que suerte la de estrellita que consiguió ver aquel planeta ,es más cuando miró por el telescopio pudo ver hasta las calvas de los hombres de la Tierra, definitivamente estrellita estaba enamorada de ese planeta.
Pasaron los años y estrellita siguió sus estudios para alcanzar su sueño, y lo consiguió, se convirtió en estrella fugaz ! Aunque lo que estrellita nunca dijo, fue que quería ir a la Tierra para conocer a un humano al que le había estado siguiendo la pista durante todos estos años desde su telescopio . Y yo creo que logró conocerle, ya que es el único que la llama por su nombre de verdad:  estrellita.